TORTOLA, ESCEARIO DE CORSARIOS Y PIRATAS.


Por Emilio J. Lezcano   carsNtravel.com    Fotos autor

A unos 35 minutos del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín, de San Juan, Puerto Rico, y a bordo de un pequeño avión de turbohélices, llegamos a Tórtola, la isla principal de la colonia caribeña de las Islas Vírgenes, uno de los lugares preferidos por los turistas que gustan de las delicias del mar y que fue, en el pasado, el escenario de las andanzas de los corsarios y piratas.

Estos señores encontraron en Tórtola y sus alrededores, el lugar ideal para atacar a los galeones españoles que transportaban oro y plata desde México y Perú a España.

Sus enormes rocas y cuevas fueron una base ideal para estas operaciones. Entre los personajes que usaban la isla para este tipo de actividad se encontraban el Capitán Kidd y Sir Francis Drake.

Tórtola está rodeada por una serie de pequeñas y encantadoras islas con sitios ideales para la práctica del snorkel y el buceo, en especial en el sitio donde reposan los restos del buque RMS Rhone, hundido por un feroz huracán en 1867, en las afueras de Salt Island.

Además del snorkel, uno de los deportes más populares de Tórtola, la isla mantiene su belleza debido al cuidado de sus playas, en su mayoría vírgenes, y las impresionantes montañas. También es bueno señalar sus construcciones qué, por ley no pueden exceder de dos pisos.

Manejar en Tórtola es como una aventura sin final o correr en el Rally de Montecarlo. A través de una estrecha carretera, ascendiendo y descendiendo, en ocasiones negociando curvas tipo hair pin o U, las que impresionan a los choferes que no están acostumbrado a este tipo de terreno y observando los preciosos lugares que se encuentran casi al borde de la carretera, hace del paseo una aventura que no se olvida nunca.

El único problema, cuando se conduce en la isla, además de manejar por la izquierda, es la distracción. Durante el recorrido el turista puede encontrar al lado de la carretera sitios para descansar, bares, restaurantes y miradores por lo que recomiendo no detener el auto en la vía para observar lugares de interés. Siempre van a encontrar algún mirador o sitio adecuado para detener el auto y tomas fotos.

Para más comodidad de los visitantes, cerca se encuentran las oficinas de alquiler de autos. Para conducir en la isla el turista debe obtener una licencia provisional, con un costo no muy elevado, que se obtiene en la misma oficina de alquiler de autos. Es recomendable alquilar un vehículo con tracción en las cuatro ruedas.

Bordeando la playa, llegamos a un pintoresco y popular bar situado entre la carretera y el agua llamado Bomba Shack. Este lugar en uno de los sitios más populares de la isla. El bar está construido con pedazos de zinc, chapas viejas de automóviles, troncos de maderas de barcos hundidos, pintado con estilo graffitiy y el piso es de arena. El visitante tiene que fijarse bien, pues da la impresión de que por el lugar pasó un ciclón y dejo muy poco en pie.

Siguiendo por la estrecha carretera y siempre bordeando el mar, pasamos por Cane Garden Baycon y sus aguas cristalinas que invitan a nadar. Aquí comenzamos a subir a lo alto de la montaña hasta llegar a un precioso mirador y desde aquí hasta la ciudad Road Town.

El mejor lugar para dejar estacionado el auto y conocer Road Town es desde un pequeño parque donde se encuentra ubicada la oficina de correos, frente a la plaza Sir Olva Georges Square. Desde aquí se puede caminar hasta los restaurantes y tiendas. Muy cerca encontramos el British Virgin Island Folk Museum, fundado en 1983. En el museo se encuentra una colección de artefactos de los indios arawak, los primeros habitantes de la isla.

Entre las interesantes piezas que se exhiben se encuentra una piedra triangular llamada Zemis que representa a los dioses Arawak Julihu y Yuccahu. También se encuentran botellas, platos y otros artefactos de los restos del barco RMS Rhone.

Dejando atrás la ciudad, seguimos bordeando la isla, en esta ocasión en una ruta plana, con poco trafico y con una preciosa vista del mar.  La próxima parada fue en una pequeña playa, en Fort Recovery, frente a Fresh Water Pound, donde se encuentran unas ruinas holandesas que datan del siglo XVII. Las ruinas, de unos 30 pies de diámetro, están situadas al borde de la playa y el visitante puede llegar a ellas, caminando desde un pequeño estacionamiento situado al borde de la carretera.

Mas adelante, a la izquierda, llegamos al Frenchmans Cay, donde se encuentran preciosas casas y tiendas pintadas con los colores típicos caribeños. Los bares y restaurantes están localizados al borde de una pequeña bahía repleta de veleros. Este es el lugar ideal para pasar la tarde, descansando, después del recorrido y tomar alguna bebida refrescante típica de la isla.
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Emilio Lezcano

Journalist - Editor - Photographer
Professional Race Car Driver